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  • Ser Iglesia de panes y peces en tiempos de cestas vacías

    Jesús tomó entonces los cinco panes y los dos pescados, y levantando los ojos al cielo los bendijo. Luego partió los panes y se los dio a sus discípulos para que los repartieran entre la gente, y también repartió entre todos los dos pescados. Todos comieron y quedaron satisfechos, y con lo que sobró del pan y los pescados llenaron doce cestas.

    Marcos 6:41-43

    Como Iglesia Evangélica Luterana Unida queremos manifestar nuestra preocupación por el abandono general hacia los grupos cuyos derechos son vulnerados es una realidad que avanza hacia la mercantilización de la vida humana y de la creación toda. Esta regresión alarmante y creciente que afecta a tantas víctimas se enraiza de forma particular en los contextos locales, teniendo lugar también en el ámbito provincial, nacional e internacional.
    El paisaje cotidiano de nuestro presente arroja imágenes dolorosas en las cuales aparecen cada día nuevas personas y hasta familias enteras en situación de calle. Del mismo modo se multiplican distintas situaciones de abandono que son propias de una lógica en la cual el individualismo y la inmediatez marcan la agenda de cómo pensamos las relaciones humanas y la vida en sociedad donde lo improductivo es sinónimo de descarte.
    En Argentina, principalmente, la articulación de políticas públicas, los espacios de contención social y los apoyos a los grupos más vulnerables han dejado de estar garantizados por el Estado nacional. Esto se expresa, entre otras cosas, en las familias afectadas por la discontinuidad de políticas de atención y contención a la discapacidad, en las personas adultas mayores, en las personas con enfermedades crónicas y en diversas necesidades de asistencia.
    La desregulación y desprotección a sectores productivos, en la actualidad, está favoreciendo a los más fuertes y está debilitando a los grupos sociales más pequeños. Al recorrer el país podemos recolectar testimonios de economías regionales que están en situación crítica y al mirar hacia los contextos inmediatos de la región esta realidad también en sectores sociales más golpeados históricamente tanto por las crisis económicas como por las recesiones mundiales. Las guerras del presente, las sequías y el uso indiscriminado de recursos naturales para favorecer a los sectores de mayor poder adquisitivo, confi guran un presente que por momentos se ve desolador y angustiante.
    En la provincia de Misiones, donde la IELU históricamente ha desarrollado gran parte de su misión y donde reside una gran cantidad de población luterana (entre quienes están los miembros de nuestras Congregaciones) los pequeños productores yerbateros están pasando momentos extremadamente difíciles. El mate nuestro de cada día tiene impregnado en cada sorbo la injusticia y el sufrimiento de aquellas y aquellos pequeños productores (más de 50 mil familias) que están padeciendo la asimetría impuesta por la quita de la protección de la ley yerbatera y el desmantelamiento del INYM (Instituto Nacional de la Yerba Mate) y de las tareferas y tareferos (cosecheros) más vulnerables, quienes están migrando al país vecino para lograr su supervivencia.

    La mercantilización también alcanza a la Creación de Dios con el avance de proyectos de mega represas, que son planteados nuevamente, sobre el Río Paraná y el Río Uruguay; del mismo modo que el proyecto Corpus donde el pueblo misionero se expresó en su negativa en un plebiscito hace 30 años. Estos hechos, entre otros tantos emergentes, requieren de la atención de nuestra sociedad, de las instituciones y organizaciones pertinentes, de los estratos gubernamentales y, por supuesto, de las iglesias que habitamos estos suelos.
    El presente documento es un enunciado que desde Misiones postulamos en esta oportunidad, pero que no se desentiende de las problemáticas transversales que, de manera integral, cruzan latitudes de todo el territorio donde hay una comunidad de fe de la IELU presente. La vida humana y la creación en su plenitud se ven afectadas por el accionar indiscriminado de prácticas mercantiles que no tienen el foco puesto en una productividad cuidada, en la salud de la población y en el cuidado del medioambiente. Esta realidad acuciante constituye un panorama ineludible y como iglesia de Cristo sentimos la necesidad de pronunciarnos frente a todo aquello que atenta contra la creación de Dios en sus múltiples formatos y escalas.
    Tristemente estamos sumergidos en un tiempo donde la defensa de estos temas planteados tiene mala prensa y donde se busca solapar las discusiones sobre justicia económica y medioambiental con argumentos estrictamente fi nancieros que no incluyen la agenda de las economías regionales, de los pequeños productores y de la preservación de recursos naturales de cada contexto.
    Habiéndo sesionado en la Ciudad de Posadas (Misiones), los días 25 y 26 de abril del 2026, en el marco de la 67° Asamblea General Ordinaria, no podemos ni debemos omitir nuestra mirada crítica de la coyuntura emergente y desligarnos de la exhortación permanente que Dios nos hace en favor de las víctimas ocasionadas por los sistemas excluyentes en cada rincón del planeta. En este caso estamos hablando de víctimas, cuyas formas de abandono, constituyen todo lo opuesto al mensaje del amor al prójimo y de la vida plena que en Jesucristo es fundada.
    Jesús nos llama a participar activamente del milagro de partir el pan en medio de un mundo donde se promueve priorizar el bienestar individual por encima del bienestar común. Es Cristo quien nos invita a partir y compartir el pan abundante que proviene de su amor y que nos llena de su Gracia en plenitud. En esta desafi ante tesitura donde el abandono a nuestro alrededor no nos permite ver más allá de las cestas vacías, el pan que proviene de Él no sólo nos nutre y alimenta sino que renueva y conduce nuestras vidas por sendas de justicia y esperanza. En cada trozo de pan, en sus múltiples formas, compartimos la vida y la fe, y al hacerlo ya no hay desolación. Pedimos a Dios que nos ayude a seguir honrando ese pan, en el fortalecimiento de la organización social y comunitaria, hacia el horizonte de un Reino enraizado en el hoy pero que viene hacia nosotros y nosotras desde el futuro. En todo sentido, en todo momento y al mismo tiempo.

    Iglesia Evangélica Luterana Unida | Argentina y Uruguay

    Abril / Mayo de 2026

    1 Declaración pública redactada en los días 25 y 26 de abril de 2026 y reelaborada en mayo del mismo
    año en en la 67° Asamblea General Ordinaria de la IELU en Posadas, Misiones.

  • Visita de Erin Brown

    Desde la Iglesia Evangélica Luterana Unida nos complace anunciar con entusiasmo y alegría la llegada a la Argentina de Erin Brown, quien aceptó el llamado para servir como Representante Regional, un rol estratégico para nuestra región y un vínculo necesario para las relaciones de comunión entre la IELU y la ELCA.

    Erin Brown es Diacona Luterana, originaria de Valparaíso, estado de Indiana, en los EE.UU. Tiene una carrera en estudios globales, es licenciada en Español, tiene una formación teológica y un posgrado en Estudios Latinoamericanos.

    Nuestra nueva representante ha servido en varias Congregaciones de la ELCA y en los últimos dos años se desempeño en la Oficina Luterana para la Comunión Mundial en Nueva York.

    Erin Brown, ahora en su nuevo rol como Representante, enfocará su trabajo acompañando las relaciones de la ELCA con
    iglesias, organizaciones basadas en la fe e instituciones de educación
    teológica en los países de Argentina/Uruguay, Chile, Bolivia, Perú y
    Colombia, y radicará en Buenos Aires, Argentina.

    ¡Bienvenida Erin!

  • Reflexión del pastor Diego Alfaro

    Qué difícil es ver a Dios en medio de las encrucijadas de la vida. Aun así, en los cruces dolorosos de cada biografía y en cada complejo entramado social, nace Emanuel. Ayer y hoy, Dios se acerca a nosotras y nosotros.

    En el texto de este domingo vemos a José en una encrucijada. María está embarazada y él, su prometido, no es el padre. El narrador de la historia nos anticipa que esta concepción es obra del Espíritu Santo, pero José no lo sabe. El relato coloca este momento clave de la historia de la salvación en el marco de una experiencia concreta de dudas y dolor, atravesada por desigualdades de época.

    Nada se nos dice de cómo María podría estar transitando este mismo hecho. La condena social sobre una mujer embarazada fuera de las expectativas de su tiempo era sumamente dura, incluso fatal. Transitar un embarazo condicionado por mandatos sociales punitivos es signo de un mundo que aún no ha aprendido a acoger la vida de las mujeres.

    José vislumbra uno de los senderos posibles para salir de la encrucijada: apartarse de María para librarla del peso de la condena social. Pero tampoco ese horizonte ofrecía resguardo para ella, en un mundo donde la supervivencia de una mujer pendía de redes familiares y económicas sostenidas por la figura de un varón. La fragilidad de maternar sin redes de apoyo no es virtud ni prueba, sino el reflejo de un mundo que todavía no sabe tejer cuidados.

    José recibe un mensaje que quiebra el curso de la historia. No es su discernimiento humano lo que abre un nuevo camino, sino una voz de otro orden, un enviado, un ángel. La posibilidad de entrever a Dios en medio de las experiencias más dolorosas no nace de nuestras fuerzas, sino que irrumpe donde menos lo esperamos, desbarata toda expectativa, desarma todo cálculo.

    Y así también, en medio de las encrucijadas más hondas de la vida, Dios nace como Jesús. Un Dios que se aproxima y acompasa nuestras dudas y dolores. Una cercanía que transforma la historia desde adentro, haciendo nacer en lo humano horizontes que antes no podían imaginarse, y con ellos, esa fe que no forjamos nosotrxs, sino que nos es regalada como don para poder acoger al niño que nace, Emanuel, Dios con nosotras y nosotros.

    Y en esa presencia que se hace cuerpo e historia, asoma la salvación anunciada. En medio de las injusticias, de las miradas que juzgan y de las encrucijadas dolorosas de todos los tiempos, asoma la decisión de Dios de abrir caminos allí donde no los hay. En Jesús, Dios no solo acompaña nuestras encrucijadas; las transforma en un lugar de encuentro, de llantos compartidos, de escucha atenta, de fe que nace y de un amor que se abre paso.


  • Reflexión del pastor Clovis Kurtz

    Jesús le contesta a la pregunta de los discípulos de Juan (que estaba preso y mandó averiguar con sus discípulos), Mateo 11:2-11, con las palabras del profeta Isaías 35:5-7: “Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados y a los pobres es anunciado el evangelio; y bienaventurado es el que no halle tropiezo en mí.” Haciendo la conclusión de los textos anteriores de Isaías, leídos en el primer y segundo domingos de Adviento.

    La esperanza en un “reino” en dónde (Isaías 2:4b), “..convertirán sus espadas en rejas de arado y sus lanzas en hoces; no alzará espada nación contra nación ni se adiestrarán más para la guerra.” Y en dónde (Isaías 11:6-8) “morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará; el becerro, el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará. La vaca pacerá junto a la osa, sus crías se recostarán juntas; y el león, como el buey, comerá paja. El niño de pecho jugará sobre la cueva de la cobra; el recién destetado extenderá su mano sobre la caverna de la víbora.”

    Los anuncios y respuestas de Jesús van llevando al gran anuncio de la falta de sentido de los “Reinos” que son gestionados por los seres humanos. Pareciera como que se estuviera preparando un gran cambio en la realidad. Pues los cambios profetizados por Isaías también incluían cambio de sentido también en la naturaleza, lo “natural” también tiene lugar en la esperanza del mundo en la realidad divina.

    Este tiempo de esperanza y de espera debe, por lo tanto, tener una visión mucho más amplia y abarcativa. El hecho de Dios hacerse humano (y Dios al mismo tiempo) en Jesús nos llama a mirar más allá de la humanidad. El cambio de cosmovisión empezado nos pone a esperar un mundo nuevo, nueva tierra, nuevos cielos y también una realidad en dónde todo aquello que tenemos por cierto y “natural” sea transformado por Dios.

    El texto bíblico mismo (ya en el antiguo testamento) nos pide que abramos mente y corazón para poder visualizar este mundo nuevo y empezar a transformarnos en la búsqueda de sentidos que también nos permitan releernos nuevamente. Que bueno que podemos creer en un Dios que no es fundamentalista y no teme en cambiar su relación con la humanidad para mejorar el mundo. Que bueno que podemos tener a nuestro lado este Dios que se hace uno de nosotros para asumir la humanidad con todos sus errores y fallas. Que bueno que la autoridad de Dios está enmarcada en Su amor hacia nosotros. Esperemos poder ser parte de esta nueva realidad, de este nuevo mundo. Que esta nueva luz sobre la tierra nos ilumine y que nuestras ceguedades sean disipadas y nos permitan ver y sentir el amor de Dios en el/la otro/a y que nuestras sorderas sean quitadas y podamos oír la manifestación de Dios en la naturaleza tan agredida por la humanidad.


  • Agenda de Adviento

    Congregación San Pedro


    Congregación San Lucas

    CUPOS LIMITADOS – Inscripciones



    MISA DE NATIVIDAD, PESEBRE VIVIENTE Y BRINDIS COMUNITARIO (última Misa del año)

    Congregación Nuestro Salvador

    Taller de navidad: miércoles 17 y sábado 20 a las 15:30.
    Desayuno navideño: domingo 21 a las 9:30.
    Culto de Navidad: domingo 21 a las 10:30.

    Congregación La Resurrección

    Taller de navidad: sábado 13 a las 15:00.
    Celebración navideña y pesebre viviente: sábado 20 a las 19:30.

    Comunidad de Jaureguiberry

    Celebración Navideña: miércoles 17 a las 18:00.

    Divino Maestro en Mar del Plata

    • 7, 14, 21 servicio de culto y santa Cena de Adviento
    • 24 servicio de culto de Nochebuena
    • 28 servicio de Culto y santa Cena de fin de Año, Agape fraternal al mediodia
    • 19 y 20 participacion conjunta con la igllesia Metodista en el taller de Navidad

    Congregación El Santo Sacramento

    Parroquia Martín Lutero


    • Domingo 14 de diciembre: 10:30 Oración de la Mañana (LR) (Presencial y Virtual)
    • Domingo 21 de diciembre: 10:30 Oración de la Mañana (LR) (Presencial y Virtual)
      15:00 Taller de Navidad niños/as (LR Y GL)
      18:00 Celebración Navideña (GyL)
      19:00 Ágape fraternal
    • DÍA DE NAVIDAD 25 de diciembre 10:30 Oración de la Mañana (LR y GL) SOLAMENTE VIRTUAL
    • Domingo 28 de diciembre: 10:30 Oración de la Mañana (LR) (Presencial y Virtual) 18:00 Oración de la Tarde (GL)
    • Oración de la mañana (acceso virtual) Aquí
      ID de reunión: 929 4584 8509 Código de acceso: sinodal Puede seguir la celebración por YouTube: EN EL CANAL DE LA REFORMA IR A LA PESTAÑA “EN VIVO” o “LIVE” https://www.youtube.com/@congregacion.lareforma
      Actividades presenciales:
      Malaver 1180 Vte. López (Bs. As.)

    Congregación María Magdalena

    • 29/12 CULTO DE 1º DOMINGO DE ADVIENTO CELEBRADO POR EL PASTOR RAUL GLEIM
    • 17/12 DEVOCIONAL DE NAVIDAD CELEBRADO POR EL SR, ALFREDO

    Congregación San Mateo

    • 30/12 CULTO DE 1º DOMINGO DE ADVIENTO CELEBRADO POR EL PASTOR RAUL GLEIM

    Congregación La Paz

    • 21/12 9:30 HS CULTO DE 4TO. DOMINGO DE ADVIENTO.
    • 24/12 18:30 HS FIESTA DE NOCHEBUENA.

    Congregación San Marcos

    • 13, 15, 17, 19/12 ESCUELITA NAVIDEÑA
    • 13/12 17:30 CULTO 3er. DOMINGO DE ADVIENTO
    • CULTO DE NAVIDAD ( EN ESPERA DE FIJAR FECHA, YA QUE EL LUNES 15 HAY REUNIÓN CON
      DEMÁS CULTOS PARA PREPARAR LA CELEBRACIÓN ECUMÉNICA . Y DEPENDIENDO DE ESA FECHA,
      FIJAMOS LA FECHA DE LA CELEBRACIÓN DE LA COMUNIDAD)

    Congregación Dios es amor

    • 5, 19, 20/12 17 HS. ESCUELITA NAVIDEÑA
    • 13/12 18 HS. CULTO 3er. DOMINGO DE ADVIENTO
    • 21/12 20 HS. CULTO DE NAVIDAD CON PESEBRE VIVIENTE A CARGO MAES.

    Congregación Olaus Petri

    • 29/11, 6, 13, 18-22/12 10 HS. ESCUELITA NAVIDEÑA
    • 30/11, 7, 14, 21/12 CULTOS DE ADVIENTO
    • 24/12 20 HS. CULTO DE NOCHEBUENA con Pesebre Viviente a cargo de las Maes. con niñas, niños y Confirmand@s.

    Mision Santos Mártires

    • 7/12 15HS. CULTO 2do. DOMINGO DE ADVIENTO
    • 16, 19/12 16 HS. TALLER DE ADVIENTO Y NAVIDAD.
    • 21/12 16 HS. CULTO DE NAVIDAD CON PESEBRE VIVIENTE A CARGO DE TODA LA COMUNIDAD

    Congregación San Juan Evangelista

    1er domingo  en Adviento:  Celebración eucarística Domingo 30 de noviembre 10 horas

    2do domingo en Adviento: Celebración eucarística Domingo 07 de diciembre 10 horas.

    Taller de Navidad- Camino a Belén: Sábado 13  de diciembre 15 horas

    3ero en Adviento: Celebración eucarística Sábado 13 de diciembre 17 horas.

    4to en Adviento: Celebración eucarística. Pesebre viviente Sábado 20 de diciembre 19 horas.

    1er domingo después de Navidad.: Celebración eucarística Domingo 28 de diciembre 10 horas

    Congregación La Santisima trinidad

    ✨ Taller de Niñeces – Cierre del Año
    🗓️ Sábado 20/12
    🕒 15 a 18 hs – Taller navideño
    🫰 Cooperadora para materiales $2.000 (no es condición para participar).

    ✔️ Compartimos la historia de Navidad
    ✔️ Juegos y actividades
    ✔️ Manualidad para el arbolito
    ✔️ Merienda compartida
    ✔️ Práctica del pesebre viviente

    🎄 18 a 18:30 hs – Celebración de Navidad.

    👉 Invitamos a las familias a participar de un momento especial con el pesebre viviente realizado por las niñas y niños del taller.

  • Celebrando el Adviento en Comunidad 2025

    El Adviento nos invita a renovar nuestro compromiso con la justicia y la paz. Es un tiempo para abrir el corazón al diálogo, fortalecer los lazos y cultivar gestos que transforman lo cotidiano en un espacio de reconciliación.

    Con este espíritu, el Instituto Sustentabilidad América Latina y El Caribe (InS) ofrece el Cuaderno de Adviento 2025, un subsidio preparado para inspirar a las comunidades a vivir este tiempo con esperanza activa y compromiso fraterno.

    Que este Adviento nos encuentre dispuestos y dispuestas a sembrar justicia y construir paz, paso a paso, en nuestras relaciones y en la vida comunitaria.

  • Reflexión de la Diácona María Elena Parras

    Isaías 11:1-10  – Mateo 3:1-12

    Estamos caminando este tiempo de Adviento, de preparación y espera para el nacimiento de nuestro Salvador en la confianza que Dios nos acompaña en cada paso. 

    Recordamos que “el Adviento posee una doble dimensión: no solo es la preparación de la primera venida de Jesús, la Navidad, sino también la espera vigilante de Su Segunda Venida” [1]

    Este segundo domingo de Adviento de 2025 nos dejamos guiar por la Palabra en la espera activa a través de la conversión que nace de la fe, inspiradas en el texto de la esperanza del Reino de Paz y Justicia que encontramos en Isaías 11:1-10 y en la historia de vida de Juan Bautista, que encontramos en el evangelio Mateo 3:1-12.

    Algunas claves para leer el evangelio de esta semana, Mateo escribió para los cristianos convertidos del judaísmo -los hijos de Abraham- por lo que cita las escrituras de los profetas, como una forma de confirmar en primer lugar que Juan es parte de la historia de salvación, anunciado por el profeta Isaías (40) para preparar el camino delSeñor, y afirmando el poder del que viene.

    Mateo nos trae el testimonio de una “una voz que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas.”  Este testimonio nos llega desde una narrativa de vida comprometida, vacía de bienes y en la confianza plena de que Dios lo sostiene. Muchos acudían a ante este llamado.  Y los convocaba al arrepentimiento, al cambio y al bautismo en el Jordán como una purificación moral e iniciación a la comunidad de la espera activa del Mesías.

    También acudieron los Saduceos -la aristocracia conservadora quienes tenían el poder del Templo y no creían en la resurrección- y los Fariseos que si creían en la resurrección y tenían el poder en las sinagogas. 

    Ante esta presencia Juan se dedica a denunciar las injusticias e hipocresías que estaban presentes, nombrando y reconociendo la falsa seguridad que aportan tradiciones, la ley, el poder y los bienes que sostenían estos últimos.

    Ahora les invito a Uds. identificar ¿dónde estarían presentes hoy las injusticias e hipocresías como las que denunció Juan en cada uno de sus contextos?

    La Palabra también anunciaba a todos la esperanza puesta en el que ha de venir; cuyo poder no tiene precedente – y del cual Juan con toda su vida dedicada no era digno ni de llevarle las sandalias- Él bautizara con el Espíritu Santo.

    En el Adviento somos llamadas a la conversión, a la transformación del corazón y la mente, recordando que no estamos solas en esta tarea de conversión; Dios nos acompaña.

    Es un tiempo para ver la vida desde la perspectiva de la promesa divina, incluso en situaciones difíciles, áridas como el desierto o muertas como la imagen del tronco que, aunque cortado, aun allí renace la vida.

    Dios nos llama desde la Palabra y desde la vida que acontece en nuestros contextos a disponernos en cuerpo, mente y corazón para compartir la manifestación del Dios de la vida en nuestras comunidades y en nuestras vidas, identificando donde están los poderes que causan sufrimiento y muerte, cuáles son los desiertos de hoy que aún guardan esperanza.


    [1] Reflexión primer domingo de adviento IELU 2025, Daniela Caínzos.

  • Reflexión de la Pastora Daniela Belén Cainzos

    Texto: Mateo 24:36-44

    Comenzamos un nuevo año litúrgico. Para los cristianos y las cristianas, el Adviento es una época profundamente significativa: un tiempo de preparación y de espera activa de la venida de Jesús en el humilde pesebre. Este es el primero de cuatro domingos en los que caminaremos hacia la Nochebuena para culminar recibiéndole en ese humilde pesebre.

    El texto asignado para este Primer Domingo de Adviento, proveniente de Mateo 24, se encuentra en el sermón sobre el fin de los tiempos de Jesús e incluye la mención del relato de Noé como ejemplo del Fin de los Tiempos.

    A primera vista, la elección de un texto sobre el fin del mundo al comienzo del Adviento parece contradictoria. Sin embargo, si analizamos el contexto, comprendemos la intencionalidad del leccionario. El Adviento posee una doble dimensión: no solo es la preparación para la primera venida de Jesús la Navidad, sino también la espera vigilante de Su Segunda Venida.

    El concepto del “Fin de los Tiempos” en Mateo no se refiere primariamente al fin del mundo, sino a la culminación de la historia de la salvación, marcada por la destrucción del Templo de Jerusalén y la Segunda Venida de Jesucristo. La destrucción del Templo significó para el pueblo que aquello que se creía inquebrantable podía caer en un instante. Esto mostró la vulnerabilidad y finitud de todo lo terrenal. Jesús, consciente de este desconcierto, no termina con una profecía de miedo, sino con un mensaje de esperanza activa.

    El texto de hoy nos enseña las acciones a tomar mientras transcurre el tiempo. Jesús nos da la clave para vivir el Adviento: velar (implica ser conscientes del tiempo, no vivir cegados por la rutina como en los días de Noé), estar preparado/a (no es una acción de último minuto, sino la condición constante de un corazón alineado con la voluntad de Dios) y cuidar (ser fieles a la misión de Dios, estar atentos/as a quienes viven alrededor nuestro, a quienes nos debemos en amor y servicio).

    Esto implica una vida en la que ponemos la mirada en Jesús, que vino, está con nosotros y vendrá; y también podemos poner la mirada en quienes viven alrededor nuestro y a quienes nos debemos en amor y servicio. Vivir así es tener a Jesús presente día a día. Y, de hecho, esa certeza se transforma en realidad y debe impulsarnos a revisar nuestra actitud y nuestras acciones, llevándonos a anunciar a Jesucristo y a practicar la solidaridad con sus hermanos y hermanas más vulnerables.

    En este tiempo de Adviento que se inicia, preguntémonos: ¿A quién, en mi entorno, debo mirar con más atención y servir con mayor humildad para manifestar el amor de Jesús en el presente Adviento?

    Que Dios nos ayude a estar siempre con una esperanza activa, velando, preparando y cuidando el camino hacia el pesebre. Amén.